El "concluyente" café, ese instante "precioso" antes de decir "despedida"… Es un momento para "saborear" la compañía, "revivir" las anécdotas y sentir la "melancolía" de la separación. A veces, es una "oportunidad" para expresar lo que no se ha dicho, un último gesto de "amor" antes del silencio.